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HARRY POTTER Y LA FUERZA PÁRSEL
Lugar dedicado a los fans de Harry Potter que quieran participar en la creacion de un séptimo libro, Nuestro Séptimo Libro.
Fecha y hora actual: Lun Mar 22, 2010 12:39 pm

Capítulo I: Adiós a los Dursley

 
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halfbloodprince2006
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MensajePublicado: Mar Sep 05, 2006 2:18 pm    Asunto: Capítulo I: Adiós a los Dursley Responder citando

Un día antes de su cumpleaños número diecisiéte, Harry Potter, un característico joven que llevaba una cicatriz en su frente en forma de rayo, producto de un potente maldición, estaba tumbado en la cama. Lo último en lo que pensaba era en que al día siguiente cumpliría 17 años, convirtiéndose en mayor para poder realizar magia fuera de Hogwarts aunque esa idea no lo llenaba mucho en si, su único pensamiento ahora era Voldemort y sin embargo el recuerdo de aquel sepulcro blanco, lo tenia preocupado... Harry sabia que tenia que enfrentarse a Voldemort desde que escucho la profecía que lo condenó a tener que vivir marcado por toda su vida. Pero no sabía que por ella otras vidas se perderían.

Un día mas y cumpliría la edad esperada por mucho tiempo, por fin dejaría para siempre a los Dursley, lo que en otro tiempo habría significado una sensación de libertad y alegría, ahora parecía insignificante, ante la gran perdida que había sufrido el mundo que el consideraba mas su hogar.

Sabía que con la ayuda de Dumbledore tendría una posibilidad de derrotar a Voldemort, pero ahora que él no estaba todo era un poco más incierto.

Harry se enfrentaría al mago mas tenebroso de todos los tiempos, pero aunque ya lo había hecho anterior mente, esta vez harry presentía que sería la definitiva, y lo peor es que su corazón le decía que no tardaría en llegar.

- Te prometo Voldemort que la próxima vez que nos veamos será la última, pienso vengar todo el dolor que has causado, te lo prometo... - Este pensamiento era un continuo en su cabeza.

Tras esto se incorporó en la cama y vio la nota que encontró con el guardapelo falso. Desde que volvió a casa de sus tíos, la había leído como mil veces y como la primera vez que lo hizo seguía sin saber en qué le podría ayudar. La volvió a leer en voz alta por si de esta forma las paredes le ayudarían a entenderlo:

- “Para el Señor Tenebroso. Ya sé que moriré mucho antes de que leáis esto, pero quiero que sepáis que fui yo quien descubrió vuestro secreto. He robado el Horrocrux auténtico y lo destruiré en cuanto pueda. Afrontaré la muerte con la esperanza de que cuando encontréis la horma de vuestro zapato volveréis a ser mortal. RAB “

Se miró en el espejo y dándose por vencido se dijo a si mismo:

- Harry no le des más vueltas, esta nota sólo te dice cuatro cosas, primera que quien lo robó puede que haya muerto, él sabía el secreto de la división de Voldemort, no sabes si lo ha destruido y que espera que otro encuentre los demás para poder hacer a Voldemort mortal y lo destruya por lo tanto no está de su lado que digamos. ¿Y que te da a entender esto? ¡Nada!

Tiró la nota y se dejó caer en la cama de nuevo.

Su cabeza iba a estallar estaba totalmente abarrotada con los pensamientos que tenia puesto sobre voldemort y sus recuerdos. No paraba de ver a Snape apuntando a Dumbledore con su varita, el alboroto con los Mortífagos, la nota, el sepulcro... – estaba desesperado tenía que salir.-

- Necesito dar una vuelta.- se dijo a si mismo cogió su chaqueta y salió a la calle. No sabia bien a donde ir. Lo único que Harry quería era recibir un poco de aire fresco y ordenar sus ideas, sabia que tenia que destruir los Horrocruxes, pero no sabia donde empezar.

Dumbledore le había dicho que Voldemort a lo largo de su vida fabricó seis horrocruxes, tres de ellos ya habían sido destruidos, pero los otros tres seguían ocultos en algún lugar... De lo que estaba seguro que era un Horrocrux era la copa de Hupplepuff.

- Muy bien Harry y donde se supone que está, bravo eres un triunfador- Se dijo apretando los dientes en voz muy baja.

Por otra parte Dumbledore le había dicho en sus clases que la serpiente de Voldemort podría ser un horrocrux, aunque, la noche en que fueron a buscar el guardapelo, le afirmó de alguna manera que esta opción estaba descartada. ¿Significaba eso que Dumbledore habría descubierto otro verdadero horrocrux y no tuvo tiempo de decírselo a Harry?

- No digas tonterías Harry, si se supone que te estaba contando la verdad sobre la serpiente ¿por qué no iba a decirte también que había uno nuevo? Diez puntos!! Pero donde debo ir, donde están todas las respuestas...

Harry iba tan sumido en sus pensamientos que no se dio cuenta que estaba llegando a la calle Magnolia.

Entonces pensó en Sirius. La primera vez que le vio estaba allí, en esa misma calle, detrás de unos arbustos, convertido en perro. Sirius no tendría que haber muerto, y menos en manos de Bellatrix.

Y Dumbledore... aún le costaba asimilarlo. Harry siempre había visto a Snape con peores intenciones de las que el anciano creía. El sentimiento de venganza le corría por las venas. Sentía un odio de muerte contra Voldemort. ¿Cómo era posible que alguien pudiera conseguir dominar a la gente de éste modo?

La única cosa buena que tenía en mente era que mañana, al despertarse podría marcharse y que pronto se reuniría de nuevo con Ron y Hermione. Quizás con Ginny... Pero era demasiado arriesgado, no podía exponerla al peligro de éste modo. Además, habían acordado que lo dejarían hasta que todo terminara (si es que terminaba algún día). Harry se había pasado muchos días del verano pensando en ella, y Ginny se había convertido en una más de las razones por las cuáles luchar para la libertad del mundo mágico.

También le entristecía la idea de no volver a Hogwarts, recordando la Marca en el cielo... Dumbledore cayendo en la nada...

Para colmo, el Ministerio se había pasado un año diciendo que Voldemort no había vuelto, que Harry y Dumbledore mentían. Sin embargo Cornelius Fudge había estado perdiendo el tiempo, y hasta que vio a Voldemort con sus propios ojos no aceptó su regreso. ¿Serviría de algo el nuevo ministro Scrimgeour? Harry tenía la impresión de que la sociedad mágica estaba más contenta con Scrimgeour pero presentía que contra Voldemort no serviría de nada, sabía que "uno de los dos moriría a manos del otro".

Después de dejar a los Dursley debería centrarse en la búsqueda de los Horrocruxes.

Entonces oyó unas risas que provenían de la siguiente esquina. Harry las reconoció en seguida: era la pandilla de Dudley, que obligaban a un niño más pequeño a fumar una de sus cigarrillas.
Harry se acercó y le dijo a Dudley:

-Déjalo -Harry sacó la varita.

Dudley y sus amigos abandonaron y se fueron al acto, y Harry siguió con sus pensamientos nocturnos, volviendo a la calle Magnolia.

Podía irse con el autobús noctámbulo, pero entonces tendría que esperar hasta la noche, y Harry tenía unas ganas locas de librarse de esa horrorosa familia de muggles superficiales. Decidió que enviaría a Hedwig con una carta para los Weasley.

Entonces pasó por delante de la casa de la señora Figg. La puerta de su casa estaba entre abierta. El primer pensamiento de Harry fue que era debido al calor que hacía en Little Whinging. Después vio que los cristales de la ventanilla estaban rotos. El corazón de Harry empezó a acelerar el ritmo...
¡PIP PIP!
Harry se sobresaltó. Enseguida se dio cuenta de que era su reloj, marcaba las doce.

-Feliz cumpleaños, Harry -se dijo a si mismo.

Ahora ya era mayor de edad, ahora ya podía hacer magia fuera de Hogwarts.

-¡Lumos!

Se acercó a la casa... Pasó la verja del jardín... La hierba estaba pisada, alguien había estado allí hacía muy poco... El corazón de Harry latía con más rapidez aún... con una mano se dispuso a apartar la puerta, que colgaba de sus goznes...

-No deberías estar aquí -dijo de pronto una voz detrás del muchacho.

Harry se giró.

Harry se sorprendió al ver el demacrado rostro de Remus Lupin iluminado por la luz de su varita. Su cara estaba todavía más pálida desde la última vez que lo vio.

- ¿Qué demonios ha ocurrido aquí profesor? -preguntó Harry desconcertado.
- Alguien ha intentado entrar aquí, suerte que Arabella no estaba aquí -respondió Lupin
- ¡Te repito que si se quienes entraron Remus!!!-.

Harry giró la cabeza hacia el sofá que había enfrente de la chimenea. Allí se encontraba una mujer mayor que iba siempre en pantuflas y desprendía un fuerte olor a gato.
La señora Arabella Figg invitaba a Harry muchas veces a té, estaba siempre muy alegre, pero en esta ocasión se encontraba muy pálida y temblorosa. Se estaba tomando una gran copa de vino.

- Fueron ellos Harry, cielo, dos mortífagos acompañados de un Dementor, vinieron a por mí, a buscarme, ¡me quieren matar! -gritó muy asustada.
- No tienes ninguna prueba de ello Arabella -añadió Lupin.
- Sí, los vi Remus, venia de comprar comida para mis mininos, doblé la esquina y sentí un frío tremendo y los vi saliendo por la puerta, creerme por favor, no me dejéis sola! -decía llorando la señora Figg

Harry no entendía nada, si fueran los mortífagos habrían dejado la Marca Tenebrosa, pero...

- ¿Qué persona normal, ya sea mago o muggle iría acompañado de un dementor? -pensó para sí mismo.

- No entiendo nada señora, si fueran mortífagos habrían hecho el conjuro de la Marca Tenebrosa -le dijo Harry a la señora Figg.
- ¿Tu tampoco me crees Harry, cielo? -y se echó las manos a la cara.
- Es difícil de creer Arabella, pero, ¿que te parece si llamo a Nymphadora para que se quede contigo toda la noche? -preguntó Lupin.
- Gracias Remus, hijo -agradeció la señora.

Y sonó un pequeño ¡CLICK!, y el profesor abandono la casa.
Harry sintió una sensación de incomodidad, no sabia que decir o hacer, pero finalmente la señora Figg habló:

- Harry querido, no deberías salir por la noche a la calle, ya sabes que Voldemort y todos sus mortífagos te buscan -le dijo la señora Figg secándose las lágrimas.
- Eso es precisamente lo que quiero señora, que me encuentre para poder enfrentarme a él -dijo Harry con un tono de rabia.
- Eres muy valiente jovencito, pero para eso estamos los de la Orden -respondió ella.

En ese preciso momento sonó CLICK, y Remus Lupin llegó acompañado de Tonks, había recuperado su tono normal de pelo: rosa chicle.

- ¡Hey Harry, que pasa colega! ¿Como estás? -le preguntó Tonks.
- Bien, gracias -respondió Harry malhumorado.
- Bueno, tu te puedes quedar aquí cin Arabella, yo voy ha acompañar a Harry a su casa -dijo Lupin.

Lupin le puso una mano en el hombro a Harry para que lo acompañara, comenzaron a andar por la senda y en el momento de llegar a la verja Tonks llamó a Harry:

- Hey Harry, ¡Feliz Cumpleaños! -y le lanzó una rana de chocolate.
- Gracias Tonks -agradeció Harry.
- "Muy bien Harry, por lo menos alguien se acuerda de tu cumpleaños" -pensó el chico.
- Vamos Harry, no queremos que te maten antes de la boda de Bill y Fleur no? -le dijo el profesor.

Y dicho esto, los dos magos emprendieron el camino hacia la casa de los Dursley.

Se hizo un gran silencio hasta que al fin Lupin dijo algo:

-¿Qué tal estas Harry?

- Bien, bien... - Contestó Harry con la voz casi apagada mientras mostraba un especial interes por los cordones de sus zapatos ya que era incapaz de mirar a Lupin a los ojos.

- Harry... Se que en este momento lo único que no quieres mostrar es debilidad, pero debes confiar en nosotros. Te haré otra vez la pregunta. ¿Como te encuentras?

Harry sabía que Remus decía la verdad, era imposible ignorar la situación, como si nada hubiese pasado lo de Dumbledore había sido algo muy duro para el.

- No muy bien profesor, la muerte de Dumble... del director (Harry se vio incapaz de pronunciar el nombre) ha sido un gran golpe.

- Harry para nosotros también. Él era el mago más poderoso que yo he conocido en mi vida en mi vida, nunca llegué a pensar que lo perderíamos y más en estos momentos que Voldemort esta en auge de nuevo.

Harry no quería seguir hablando de esto, su corazón estaba tan encogido que la presión en el pecho casi no le dejaba respirar.

- Profesor, si no le importa, me gustaría no seguir hablando...

- Ya hemos llegado a tu casa.

- Si seguro, mi casa...- Dijo Harry en voz baja mirando el jardín de sus tíos.

- Acaba de llegar esto- dijo tía Petunia que estaba en el umbral de la puerta, con su bata y los rulos puestos. Sostenía una pequeña nota en la mano. - Uno de esos de tus "amigos" te ha escrito.

- Gracias por recogerlo- Contestó Harry, la verdad era que cada vez lo sorprendían mas, lo normal era que hubiese rajado el pergamino.

- Harry yo me tengo que ir ya, pero mi intuición me dice que nos veremos muy pronto, más de lo que tú te crees.

- Perfecto, profesor- La verdad es que Harry no tenía muchas ganas de rodearse de magos que le preguntasen sobre lo sucedido y cómo estaba, pero salir de casa de sus tíos era algo más fuerte.

Tras esto Harry se acercó a su tía cogió la nota y cuando estaba pasando por la puerta escuchó:

- ¡Ah! se me olvidaba, Harry feliz cumpleaños- Le dijo Lupin con voz muy serena desde la calle.

Una ligera sonrisa apareció en el rostro de Harry. Se giró y contesto:

- Gracias, profesor.

- Te he dicho que no me llames profesor Harry.

- Como usted quiera profesor.

- Ja ja, nos veremos pronto Harry. Y no... bueno es hora de irme.

- Hasta luego... Profesor.

Subiendo las escaleras hacia su cuarto Harry estaba convencido que lo que iba a decir Lupin era "Y no te metas en líos", pero agradecía que no lo hubiese dicho.

Al llegar a su cuarto Harry miró la carta. La letra le era conocida...

- Ya era hora Ron- Pensó Harry que no había tenido noticias de su amigo desde el entierro de Dumbledore.

“Harry, como te prometimos antes de marcharte, Hermione y yo estamos contigo en esto pase lo que pase. Perdona por no haberte escrito antes pero Hermione... bueno los dos pensamos que deberías de estar sólo un tiempo.
Mañana por la tarde estarás en mi casa, alguien irá a por ti, ten la maleta hecha. La boda de mi hermano es dentro de unos días y se celebra aquí en casa como te dije.
Nos veremos mañana Harry, cuídate. Por cierto! Feliz Cumpleaños!!!"

¿Mañana? La verdad era que la idea le agradó, al fin podría distraerse un poco, ver un paisaje distinto, y por lo menos dejar su mente en paz. Y distraerse un poco olvidando aunque fuese por un día aquellos horribles recuerdos que durante seis años le habían quitado la felicidad.

Tras leer la nota Harry se tumbo en la cama, y como si no hubiese dormido en 3 días, se quedo profundamente dormido.
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